Claves para una transición digital y sostenible en el sector financiero

Una de las actuales inquietudes de los organismos supervisores del sistema financiero es la sostenibilidad del modelo de negocio bancario vigente. Bien es cierto que la banca ha aprendido de la anterior crisis económica, y en general, goza de una buena salud en términos de solvencia y liquidez.

Sin embargo, muchos bancos están sufriendo bajas rentabilidades y no pueden afrontar su coste de capital por diferentes motivos. Algunas de estas razones pueden ser cíclicas o temporales, como el Covid19, pero otros factores parecen estructurales.

Considerando todo esto, los bancos necesitan prestar especial atención a su propio coste-eficiencia, al exceso de actores en el mercado y a la creciente competencia de otros proveedores de servicios financieros. Todos estos factores tienen un impacto en la rentabilidad de los bancos, pero existen otros riesgos que también hay que tener muy en consideración.

El cambio climático, un factor clave

La propia presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, se ha referido a este asunto repetidamente como el mayor desafío que se nos presenta en este siglo. Evitarlo requiere cambiar la forma en que producimos, cómo trabajamos y cómo vivimos, para así poder realizar una transición ordenada a una economía más sostenible.

Nuevos criterios de sostenibilidad ambiental para los inversores

Los organismos europeos ya están marcando el camino de transición hacia una economía carbono zero. Ejemplo de ello es la iniciativa de sostenibilidad ESG (Environmental, Social, and Governance criteria), un paquete de propuestas regulatorias sobre finanzas sostenibles que entró en vigor en abril de 2020.

El plan persigue tres objetivos: orientar los flujos de capital hacia inversiones sostenibles, integrar los factores ambientales, sociales y de gobernanza en la gestión de riesgos, y fomentar la transparencia y las inversiones a largo plazo.

La banca de inversión y especialmente los mercados de capitales llevan tiempo trabajando en este campo. Impulsando nuevos vehículos de inversión como bonos y préstamos verdes, creando índices bursátiles de sostenibilidad o estimulando cambios en los modelos de valoración y gestión de riesgos que incorporan la exposición a factores climáticos.

Según el Estudio Anual de Spainsif, la inversión sostenible en España creció un 36% en 2019 y los activos gestionados alcanzaron los 285.454 millones de euros.

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Digitalización y sostenibilidad, una pareja bien avenida

Del mismo modo que el sector bancario se ha ido transformando de la mano de las nuevas tecnologías de la información, también está evolucionando en materia de protección del medio ambiente.

En este sentido, la tecnología es la herramienta idónea para que las entidades financieras apalanquen su estrategia de sostenibilidad ambiental. Un ejemplo evidente son las aplicaciones de comunicación y colaboración tipo Teams o Zoom. Estas herramientas han reducido drásticamente los desplazamientos y, consecuentemente, la emisión de gases carbono y la dependencia energética del transporte.

En ARENA Tech trabajamos para que la transición digital y sostenible pueda ser impulsada de forma paralela, aportando al sector financiero soluciones innovadoras con tecnología.

Una apuesta ganadora

La situación provocada por la actual pandemia ha acelerado este proceso digital que, además de ser una fuente de ahorro de costes a medio y largo plazo para las entidades, ha consolidado nuevas formas de relación entre los bancos y sus clientes.

Es un momento óptimo para que los bancos impulsen su digitalización con nuevas inversiones que mejoren y amplíen sus servicios y capacidades, integrando las políticas de sostenibilidad ambiental a sus modelos de negocio.

Es hora de evolucionar del ecopostureo hacia un modelo más ambicioso, más real, en concordancia con la demanda social. Puesta la mesa y conocidas las nuevas reglas de juego, es hora de que el tejido bancario mueva ficha.

Alejandro Fernández-Lacomba Terradez - Business Development Manager